Transporte y gasolina, lecciones aprendidas en la Venezuela en cuarentena (I Parte)

La escasez de gasolina afecta la cotidianidad de los venezolanos desde hace años, particularmente en los estados Táchira, Mérida, Zulia, Lara, Barinas, Apure, Delta Amacuro, Bolívar, Amazonas. ¿Por qué un país petrolero no tiene reservas suficientes de gasolina para atender los requerimientos de movilización de personas e insumos?, ¿qué pasó con la planificación en la nación?, ¿por qué bajó la producción petrolera y de combustibles?, ¿a dónde va el petróleo venezolano?

09/04/2020

Nos sorprendió el inicio de este 2020 con una epidemia en la ciudad de Wuhan en China, del denominado coronavirus “Covid-19”, que se propagó con inusitada velocidad, de tal forma que el 11 de marzo el director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró la pandemia a nivel mundial.

Previo a la declaración, el 23 de enero las autoridades de Wuhan, anunciaban la suspensión del transporte público, el cierre del aeropuerto y las estaciones de trenes; todo tipo de viajes dentro de la urbe y hacia el exterior quedó restringido, en un intento por contener la propagación del virus. En simultáneo a finales de enero, similares medidas se tomaban en otras regiones y países del mundo entero, asociadas a limitaciones en el transporte aéreo, marítimo y terrestre; la alarma internacional ocasionada por el brote del virus, desencadenó la suspensión de vuelos hacia China por parte de diversas compañías aéreas, tal es el caso de British Airways, primera en tomar la decisión.

Las limitaciones de transporte fueron y continúan siendo un tema álgido, miles de personas quedaron atrapadas en países extranjeros, mientras realizaban viajes de turismo o en tránsito de paso, ante decisiones intempestivas por razones de emergencia sanitaria; algunos de ellos aún no han podido retornar a sus hogares. Otros quedaron varados dentro de sus propias ciudades, como en Venezuela, y no es nada nuevo ni producto de la pandemia; sencillamente en regiones como San Cristóbal, la escasez de gasolina inició en el 2009 y se fue agudizando hasta llegar al “no hay gasolina” en las estaciones de servicio en este 2020.

¿Por qué un país petrolero no tiene reservas suficientes de gasolina para atender los requerimientos de movilización de personas e insumos?

Lo cierto es que la escasez de gasolina afecta la cotidianidad de los venezolanos desde hace años, en mayor medida hacia las regiones más alejadas de la Región Metropolitana de Caracas y particularmente en los estados TáchiraMéridaZuliaLaraBarinasApureDelta AmacuroBolívarAmazonas. Las actividades diarias de viajes desde el hogar, por razones de trabajo, educación, alimentación, salud, servicios, se convierten en una hazaña personal, cuando la mayor parte de la población depende además del transporte público, que presta un servicio deficiente, con pocas unidades, muy mal mantenidas, la mayor parte hoy paralizadas.

Este 3 de abril de 2020, el Gobierno anunció un plan de racionamiento nacional, bajo la denominación de “Plan Especial de Suministro de Combustible”, estimando responder a la movilización de los sectores exceptuados de la cuarentena colectiva, que según reseña la prensa del estado, se activa “ante bloqueo naval de EE.UU.”. Cabe preguntarse entonces ¿por qué un país petrolero no tiene reservas suficientes de gasolina para atender los requerimientos de movilización de personas e insumos?, y la respuesta oficial ha sido que la causa de las fallas en el suministro es el bloqueo económico de los Estados Unidos, mas las sanciones financieras que se impusieron por primera vez el 25 de agosto de 2017, hace más de dos años atrás, prohibiendo las negociaciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de la petrolera estatal PDVSA; entonces, ¿qué pasó con la planificación en la nación?, ¿por qué bajó la producción petrolera y de combustibles?, ¿a dónde va el petróleo venezolano?, y podrían formularse otras tantas interrogantes, por las que habría que remontarse a lo que fue la empresa Petróleos de Venezuela, S.A., una compañía entre las más reconocidas del mundo en su mejor momento, que alcanzó -entre otros muchos éxitos- a implementar en el país centros de refinación con los cuales atender a la demanda nacional de combustible, así como exportar productos.

Coinciden los expertos en que el problema de la gasolina está asociado a la decadencia de la empresa petrolera, lo que incluye el sistema refinador, que para 1998 llegó a contar con 24 refinerías en todo el mundo (6 de ellas en Venezuela).

¿Qué pasó con la planificación en la nación?, ¿por qué bajó la producción petrolera y de combustibles?, ¿a dónde va el petróleo venezolano?

De la situación compleja, hay que tomar las lecciones, numerosas y diversas según la perspectiva del tema. En esta primera entrega, en medio de la incertidumbre, el temor y la recomendación masiva para evitar el contagio de “Quédate en casa”, primordial para salvar vidas, una primera enseñanza nos enrostra nuevamente lo vulnerable del país ante eventos naturales o antrópicos; la amenaza del coronavirus afecta severamente el sector transporte, y es de suponer que algunas empresas públicas y privadas de prestación de servicios sucumbirán tras la pandemia, pues como en la mayoría de los países del planeta, el transporte se ha reducido al mínimo de viajes, particularmente asociados al suministro de insumos como alimentos y medicinas, traslado de personal dedicado a la prestación de servicios de salud y otros básicos, para garantizar la supervivencia de los ciudadanos. Otras resurgirán, como las iniciativas de entregas a domicilio, con modos terrestres como la motocicleta y la bicicleta, para los cuales aún no contamos con facilidades viales, pero que están resultando una estupenda opción para resolver el suministro de bienes a muy pequeña escala, más solución al fin para un sector de la población.

Ante la vulnerabilidad, planificación, pues con ella es posible suponer escenarios y proyectar actuaciones que nos permitan “estar preparados para”… cuando menos cubrir necesidades básicas. Ahora bien, en medio de la crisis es necesario resolver, pues no hacer nada no es una opción, recordemos que los alimentos que se producen en el país, deben ser trasladados hasta los centros de distribución y comercialización, lo que requiere de combustible, ya sea gasolina o diésel, según el parque automotor de vehículos de carga disponibles. A este respecto, mi área de pericia es la ingeniería civil, pero el sentido común me lleva a interesarme en la opinión de los profesionales en petróleo y gas. Entre ellos, el profesor Antero Alvarado, Socio Director de Gas Energy Latin America en Venezuela, quien refería en su TL el 23 de marzo de este 2020: “El precio de la gasolina bajará a nivel mundial por caída de precios de petróleo”, lo que efectivamente ha pasado, puesto que hay una sobreoferta de petróleo y el consumo de gasolina bajó dada la cuarentena y restricciones de traslados en numerosos países.

Agregaba Alvarado en la misma red: “… Es el momento en que los privados importen gasolina y la vendan. Estoy seguro que será más barato que comprarla a pimpineros. Es el momento de acabar con el monopolio de PDVSA”.

Aquí dejaba la propuesta con la que otros expertos coinciden, pues apremia la situación de escasez de combustible y la necesidad de regularizar el servicio a corto plazo, y pareciera lógico abrir la oportunidad a la empresa privada, diversificar la oferta y que el precio se fije por la libre competencia de mercado.

En esta idea novedosa, hay riesgos de favorecer a grupos particulares, propiciar la opacidad, discrecionalidad y corrupción, en el manejo de los recursos; así también, hay una oportunidad de arrancar con un modelo de negocio distinto, al que de manera recurrente se ha insistido en torno a la gasolina, que bien podría ser parte de un proceso de recuperación económica. Ahí vamos, aprendiendo.

Tomado de:

La Gran Aldea

https://lagranaldea.com/2020/04/09/transporte-y-gasolina-lecciones-aprendidas-en-la-venezuela-en-cuarentena-i-parte/

Posts Relacionados